Expertos en ACTIVIDADes
team building, incentivos Y MOTIVACIÓN
Las formaciones para empresas empiezan a incluir los cursos de motivación cómo componente fundamental
Autor Luis Ramirez
16/10/2012
Hace algún tiempo se consideraba que de lo único que debía preocuparse una empresa en lo que respecta a la formación de sus empleados era el aspecto técnico y mecánico. Esto es, cerciorarse de que el trabajador entendía perfectamente su tarea, fuera esta operativa o de dirección, y que tenía las competencias profesionales necesarias para llevarla a cabo.
 
Esta concepción, mecanicista por donde se le mire, encierra un fallo fundamental, y es desconocer la integridad del ser humano. No somos personas por fuera de la empresa y, al llegar a ella, nos transformamos en autómatas o semi-autómatas que llegan a la oficina o a la planta a cumplir con una tarea; siempre somos humanos con necesidades, deseos y anhelos.
 
Más allá del salario
Un empleado, sin importar si es un sencillo operario o el presiente de la compañía, la entrega a la empresa es uno de los recursos más valiosos y escasos con los que contamos, el tiempo, a cambio de un salario. Esa es la base de una relación laboral, y por eso, como es sabido, las primeras teorías administrativas predicaban que los salarios altos eran la clave para mantener motivado al personal.
 
Este paradigma, que pudo tener alguna validez en las primeras etapas de la Revolución Industrial, e incluso hasta las primeras décadas del siglo XX, se derriba por completo en la sociedad del conocimiento que vivimos en nuestros días. El trabajador de hoy necesita incentivos más trascendentes que el dinero para convencerle de entregarle lo mejor de sus capacidades intelectuales a un tercero.
 
Motivación desde el ser
Una verdad indiscutible es que un trabajador pasa en el lugar de trabajo la mayor parte del tiempo que permanece despierto, y que allí interactúa permanentemente con sus compañeros para el logro de unos objetivos comunes. Es por eso que, en muchas ocasiones, algunas compañías se definen a sí mismas como una gran familia.
 
Según esto, lo primero que hay que hacer es alinear y sensibilizar a los empleados con esa meta común, para que la sientan propia y estén dispuestos a trabajar por ella. Las formaciones empresariales, entonces, deben incluir actividades relacionadas con el conocimiento e involucramiento con estos objetivos.
 
La fuerza del equipo
El trabajo empresarial ha cambiado radicalmente. Ya son pocos los empleados que desarrollan su labor de manera individual en una línea de ensamblaje o en un solitario cubículo. Hoy es el trabajo en equipo lo que dicta la pauta, y contar con equipos motivados se convierte, entonces, en un aspecto clave para el logro de los objetivos empresariales.
 
Esto, que suena sencillo en apariencia, se dificulta por el hecho de que el grupo de compañeros de trabajo es impuesto por las circunstancias, a diferencia del círculo cercano de amigos personales. Es ahí donde entran en escena los cursos de motivación de equipos en las formaciones empresariales, pues permiten que ese grupo artificial se consolide y genere cooperación natural
 
Los objetivos del empleado
Los seres humanos tenemos metas de todo tipo, al igual que la empresa para la cual trabajamos. De la alineación por lo menos parcial de ambos depende, por una parte, el logro de las metas empresariales, y por otra el sentimiento de realización personal del trabajador.
 
Las formaciones empresariales, sobre todo cuando se realizan en espacios diferentes a las instalaciones de la compañía, son ideales para conocer al ser humano detrás del trabajador y, de esta manera, mostrarle cómo la empresa puede ayudarle a realizarse como individuo. El resultado: un empleado altamente motivado.

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Luis Ramirez
Experto en motivación

 
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