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team building, incentivos Y MOTIVACIÓN
Expertos en conferencias para eventos de empresa
Autor Luis Ramirez
24/10/2012
Como cualquier otro elemento –no es que pretendamos reducir una persona a un “elemento”, pero en este caso es el término más adecuado con el que hemos podido dar–, el conferenciante en un evento de empresa ha de ser adecuado, pertinente y buen conocedor del tema que pretendemos que sea el protagonista del acontecimiento.
Con el término “adecuado” nos referimos a las capacidades de quien ofrezca la charla: si se va dirigir a nosotros alguien que, en cuanto se pone delante de una docena de personas empieza a segregar sudor frío, sufrir temblores y tartamudear, estaremos perdiendo el tiempo por tres vías: la del orador, la de los oyentes y la nuestra propia.
 Saber hablar en público
El conferenciante de cualquier evento de empresa ha de tener experiencia en lo que va a hacer: no tiene por qué ser un catedrático o un político, pero sí al menos un buen orador. Parece algo básico, pero se sorprenderían de la cantidad de charlas que han resultado un “tostón” insufrible por la incapacidad oratoria del protagonista, aun cuando era una eminencia en un tema interesantísimo.
Decíamos también que el orador debe ser pertinente. ¿Qué queremos decir? Pues que no es la primera vez que en una, digamos, convención sobre el sector de la energía solar se invita a tal o cual deportista o cantante famoso porque no sé qué jefecillo quiere ganar puntos ante sus superiores y, claro, como el amigo del primo de un amigo conoce al suplente del utilero de un equipo de Primera…
 Los famosos-florero, para adornar
Para eso, invitemos al deportista, cantante o celebridad en cuestión a la comida, a que presida la mesa junto con los directivos, no a que dé una charla que, o bien versará sobre un sector del que, probablemente, no tiene ni idea, o hablará –fácilmente con una oratoria muy pobre– sobre un tema que nos puede interesar más o menos pero que no es el que nos ha convocado allí.
Que el criterio de selección no sean cargos ni nombres, sino la capacidad oratoria y la pertinencia de lo que puede decirnos el conferenciante y –con esto nos referimos al tercer criterio– la profundidad de su conocimiento sobre el sector.
 Busquemos a un buen conocedor del tema
Pensemos que, quien más quien menos sabe algo, bastante o mucho de lo que se va a tratar en un evento de empresa. Una charla que repita y repase lo que el asistente sabe es una soberana pérdida de tiempo y recursos, de modo que sería preferible dedicar esa hora y pico a tomarnos unas cervezas en la cafetería del centro el que nos encontremos.
Pero como el objetivo de esos minutos no es el de estrechar lazos entre los empleados ni el de hacer un poco más rico el responsable de la cantina, sino el de aprender un poco más sobre un sector de modo que todos seamos un poco más productivos, busquemos a alguien que sepa más que nosotros.
 Enseñar al lego sin aburrir al experto
Ahora bien: hemos dado por supuesto que en nuestra plantilla conviven legos, conocedores y expertos. ¿Cómo puede el orador llegar al novato sin que le cuente “lo de siempre” al experto? La respuesta es: que el conferenciante hable de un aspecto muy concreto, en lugar de hacerlo de forma general del sector.
Para asegurarnos de que la charla será productiva y satisfactoria en todos los sentidos, tenemos 2 opciones. La primera es seguir paso a paso todo el proceso: elegir a un verdadero experto, ponernos en contacto con él, acordar el tema concreto de la charla. Y cuantos etcéteras se nos ocurran-
La segunda opción, más cómoda y casi siempre más efectiva, es permitir que la misma empresa que organiza el evento de empresa se encargue de las charla. Normalmente, poseen la red de contactos suficiente para dar, sin ningún problema y, llegado el caso, sin demasiado coste, con el conferenciante experto en cualquier tema y experto en cualquier sentido.

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Luis Ramirez
Experto en eventos
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